"Un producto debe ser respaldo por una identificación clara. No puede existir una marca sin respaldo de producto”[3], se reconoce que la empresa crece a través de la administración de sus marcas. Tan es así, que hoy consideran sus marcas como uno de los activos más importantes de algunas empresas.
La marca es un motor semiótico, su combustible está integrado por los elementos tan dispares como nombres, colores, sonidos, conceptos, objetos, sueños, deseos, etc.; el resultado (si se ha hecho funcionar el motor adecuadamente) es un mundo ordenado, estructurado, interpretable y, en cierto sentido, atractivo.
La marca es el principio teórico, la fuente de las ideas-marca, que existen en el mundo y que experimentamos en nuestra vida cotidiana. Conviene diferenciar con mucho cuidado la marca, ente teórico, conjunto de reglas y condiciones a través de las cuales se genera significado en un objeto, de una marca-dato resultante, mejor o peor logrado, del proceso de crear y atribuir significado.
El valor de una marca establecida se debe, en parte, a la realidad y dificultad que actualmente resulta para construir marcas comparado con lo que sucedía en décadas anteriores. Primero, el coste de publicidad y de distribución es mucho más elevado. Un anuncio de un minuto, o incluso de medio minuto, actualmente es considerado como demasiado caro para resultar practico. Segundo, la cantidad de marcas que están proliferando.






